El Instituto de Neurociencias UMH-CSIC capta cerca de 500.000 de euros para estudiar la influencia del entorno en el envejecimiento del cerebro

Entornos empobrecidos tienen un efecto negativo sobre la salud cognitiva: según se envejece, la capacidad para aprender, prestar atención, memorizar, hablar, comprender, etc. se puede perder a mayor velocidad si el ambiente no es favorable. El director del Instituto de Neurociencias, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ángel Barco, ha obtenido 498.000 euros de financiación de la Fundación ‘La Caixa’ para investigar cómo influye el entorno en la capacidad cognitiva y en su declive con los años.

Según explica Ángel Barco, el aumento de la esperanza de vida va ligado, inevitablemente, a una mayor incidencia de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, lo que supone un enorme reto para el sistema de salud. Por ello, parte de los esfuerzos de la comunidad científica se centran en intentar prevenir o retrasar el declive cognitivo asociado a la edad y así aumentar la calidad de vida en la última etapa vital de las personas.

Se sabe que los factores genéticos y ambientales influyen en la capacidad cognitiva de las personas. Así, un enriquecimiento ambiental se asocia con un mejor aprendizaje, mayor memoria y un envejecimiento más saludable. Por el contrario, entornos empobrecidos se asocian con efectos adversos sobre la salud cognitiva. Uno de los posibles mecanismos por los que el entorno, particularmente en las primeras etapas de la vida, influye en nuestras capacidades cognitivas son los cambios epigenéticos en el cerebro, aquellos que activan y desactivan los genes, aunque no modifiquen el ADN.

El laboratorio de Mecanismos transcripcionales y epigenéticos de la plasticidad neuronal, que dirige Barco y que está ubicado en el campus de Sant Joan d’Alacant de la UMH, se centrará en estudiar el hipocampo, una parte del cerebro vinculada a las capacidades cognitivas tales como aprender, hablar o comprender, entre otras. Quieren identificar y evaluar la relevancia biológica de los cambios que activan o desactivan los genes a causa de la edad y los factores ambientales, llamados epigenéticos, asociados a distintas actuaciones en tareas cognitivas que se producen en el material genético que se encuentra en el núcleo de las células, denominado cromatina.

Actualmente, Ángel Barco es profesor de investigación del CSIC y director del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC y de la Cátedra en Neurobiología Remedios Caro Almela de la UMH. Su grupo de investigación estudia, con un enfoque multidisciplinar, los mecanismos moleculares que permiten el aprendizaje, la formación de nuevos recuerdos y otras modificaciones duraderas del comportamiento. En concreto, investigan el papel de determinados factores de transcripción y epigenéticos en esos procesos y cómo el mal funcionamiento de estos mecanismos puede dar lugar a patologías del sistema nervioso.

Además, estudian la contribución de mecanismos epigenéticos a la patoetiología de la discapacidad intelectual, mediante la relación entre fallos en los mecanismos de regulación epigenética y diversos trastornos neurológicos asociados a problemas cognitivos que son hoy en día incurables, tales como el síndrome de Rubinstein-Taybi y la discapacidad intelectual asociada al cromosoma X. Para ello, generan y caracterizan cepas especiales de ratones de estos trastornos de manera que puedan investigar las causas moleculares que subyacen a los síntomas y ensayan nuevas terapias.

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