Investigadores de la UMH logran identificar mediante aves marcadas con GPS las áreas de alto riesgo de impacto en aves por la energía eólica

Un trabajo liderado por los investigadores del Área de Ecología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Jon Morant, José Antonio Sánchez Zapata y Juan Manuel Pérez García ha determinado que un 20% del territorio peninsular no es adecuado para la instalación de aerogeneradores por su alto impacto en el buitre leonado. Gracias al uso de aves marcadas con GPS, han podido identificar las áreas de alto riesgo impacto de la energía eólica en España.

El uso de la tecnología GPS, junto con la monitorización de la mortalidad a pie de turbina, ha permitido por primera vez mapear y evaluar el riesgo de colisión para esta especie en España. Para ello, los investigadores del Área de Ecología de la UMH, junto con científicos de la Estación Biológica de Doñana, Museo Nacional de Ciencias Naturales, Instituto Pirenaico de Ecología, Universidad de Granada y Universidad Pablo Olavide de Sevilla reunieron datos de movimiento de 177 buitres leonados adultos y juveniles e información de la mortalidad procedente del 80% de los parques instalados en España. 

El incremento en el uso de la energía eólica en Europa y, en particular, en España en la última década, ha supuesto un avance en la transición energética, permitiendo avanzar en la mitigación de los efectos del cambio climático de origen antropogénico. Sin embargo, esta energía no está exenta de riesgos para la fauna, por ejemplo, supone una importante causa de mortalidad para las grandes aves planeadoras que sufren una alta mortalidad por colisión con las aspas de los aerogeneradores. Una de las especies más sensibles es el buitre leonado, que utiliza las corrientes térmicas para sus desplazamientos. Estos animales están adaptados a planear grandes distancias, pero cuando se encuentran un obstáculo su capacidad de maniobra es muy reducida. Por este motivo, si durante sus movimientos se encuentran con una zona con aerogeneradores tienen una alta probabilidad de no poder esquivarlos y que acaben chocando con ellos. Tan sólo en las dos últimas décadas se han registrado más de 9.000 buitres leonados muertos en parques eólicos. Localizar cuales son las áreas más utilizadas por esta especie permitiría determinar qué áreas deberían ser evitadas para la implantación de esta energía renovable y permitiría compatibilizar la expansión de la energía renovable y la conservación de estas especies.

El estudio, publicado en la revista Environmental Impact Assesment Review, demuestra que factores como la disponibilidad de alimento aumentan el riesgo de colisión, mientras que causas como la presencia de otros buitres y la distancia a las zonas de nidificación disminuyeron dicho riesgo. Los investigadores demostraron que las zonas con mayor riesgo de colisión obtenidas en los modelos predictivos coincidían con aquellas que mostraban una mayor mortalidad en el campo, confirmando que el modelo era válido para predecir la mortalidad futura.

En términos aplicados, el estudio determinó que el 19% del área peninsular española presenta un alto riesgo de colisión para buitres leonados adultos, mientras que para las aves jóvenes el área de riesgo es aproximadamente la mitad. En el estudio, también, se destaca que un 18% de la población reproductora de buitres leonados se encuentra en áreas de alto riesgo de colisión, lo cual, a la vista de los resultados, entraña un alto riesgo para la supervivencia de la población de esta especie actualmente abundante, pero, no obstante, expuesta también a un gran número de otras amenazas como son el veneno y las colisiones con tendidos eléctricos. El investigador postdoctoral de la UMH Jon Morant subraya que es llamativo que el riesgo de colisión actual es mayor en aquellas zonas donde ya hay instalado un gran número de turbinas eólicas, probablemente por la coincidencia de áreas altamente usadas por los buitres y las zonas con alta disponibilidad de viento. También, se han encontrado zonas en las que se prevé un importante desarrollo eólico y que ponen en riesgo a los ejemplares juveniles de esta especie. 

Los investigadores señalan la utilidad de la cartografía del riesgo de colisión, validando estos resultados con datos reales de mortalidad. Además, subrayan la necesidad de planificar espacialmente el desarrollo de la energía eólica, mediante la selección de áreas que entrañen un bajo riesgo para esta y otras especies vulnerables, así como buscar alternativas más seguras para la biodiversidad de una forma que permita reconciliar la conservación de la fauna con el desarrollo de las energías renovables.

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